¿Y si Alexander Von Humboldt fuera director de una DMO?

Andrea Wulf, autora de “La invención de la naturaleza” -aclamada biografía de Alexander Von Humboldt- escribe respecto a la visión de Humboldt: “Todo, desde el musgo o el insecto más humilde hasta los elefantes o los robles gigantescos, tenían su función, y juntos formaban la totalidad. La humanidad no era más que una pequeña parte”.

Se dice que Humboldt es la última persona en saberlo todo. De ahí en más, la ciencia y la especialización, hacen imposible que una sola persona concentre todo el conocimiento de la humanidad. Humboldt -un viajero incansable- entrelaza disciplinas para entender el mundo que lo rodea: Ecología, geología, climatología, antropología, matemáticas, historia, física y arte eran sus principales herramientas para entender el vibrante mundo que se ofrecía ante a él para ser descubierto.

Naturgemalde.

Esta mirada amplia de los fenómenos, queda magistralmente plasmada en la icónica obra Naturgemalde, donde -con exquisito talento- Humboldt entrama información de distintas áreas concluyendo que “en esta gran cadena de causas y efectos no puede estudiarse ningún hecho aisladamente”.

La especialización, que primó en la cultura occidental aislando los fenómenos para estudiarles en profundidad, aceleró la revolución industrial y trajo consigo grandes avances para el ser humano. Hoy se hace evidente que también trajo problemas, “externalidades” dicen los economistas.

En los albores de la década de los 70’s científicos de diversas disciplinas comenzaron a alertar sobre la importancia de establecer límites al crecimiento. Preocupados por la predominancia del ideal “pro-crecimiento ilimitado” que tenía la economía mundial en un planeta finito, levantaron una voz de alerta ante la necesidad de una mirada que recogiera todos los impactos de tal crecimiento. La necesidad imperante de una mirada sistémica.

Casi 200 años después del nacimiento de Humboldt, científicos hacían un llamado para volver a mirar el mundo a través de los ojos del renombrado naturalista. Desde entonces, conceptos de teoría de sistemas han sido ocupados para entender y vislumbrar soluciones a problemas complejos. “Sostenible” es el más utilizado a la fecha, pero conceptos como resiliencia, robustez y plasticidad toman cada vez mas fuerza cuando se lidia con problemas cada vez mas complejos.

Las DMO (Destination Management Organization: Organizaciones gestoras de destinos en español), presas de la especialización y el estudio parcializado de los problemas, vieron un giro en su foco con el fin de lidiar y dar soluciones a problemas que no abordaban en su modelo de trabajo hasta entonces. De una gestión que pone en el centro al visitante, su gasto y estadía promedio, visión que trajo consigo problemas como el sobreturismo, a una gestión que incorporara todos los fenómenos y los estudiara en su contexto, como parte de un sistema mayor.

Pionera fue la campaña de Wonderful Copenhagen (DMO en Dinamarca) que en el año 2016 declaró “The end of tourism as we know it”, campaña que -con el fin de evitar los problemas de otras ciudades europeas como Barcelona, Roma y Venecia- amplió la mirada en sus estudios, incorporando con fuerza la opinión de sus residentes y la preocupación por su bienestar.

Esta mirada holística, que incorpora externalidades haciéndolas parte del sistema, toma fuerza a medida que los impactos negativos del turismo se hacen más visibles. Con la pandemia - y la pausa obligatoria en la actividad turística- son cada vez más DMO’s los que han dado un vuelco en su gestión, incorporando una mirada sistémica, que recoge no sólo las relaciones y elementos relativos a los visitantes, si no a todos quienes componen el destino turístico, con énfasis en sus residentes, la naturaleza y sus relaciones.

  1. Visión sistémica: Un destino turístico sería definido como un sistema socio-ecológico complejo, donde las partes se entienden en su relación con la totalidad y ningún fenómeno se estudia de manera aislada.
  2. Medir costos y beneficios: Tal como lo hizo en el volcán Chimborazo, su mochila estaría cargada de instrumentos de medición. Todo se mide. El discurso de los beneficios iría de la mano con los costos asociados a la actividad turística.
  3. Diversidad es clave: Entendería que la dependencia a unos pocos elementos es peligrosa para la supervivencia del sistema. El territorio no puede ser “turismo dependiente”, deben existir una diversidad de actividades económicas que aseguren la subsistencia del sistema ante perturbaciones externas.
  4. Valorar los feedbacks: Pondría atención a todos los feedbacks. No sólo a los que dan buenas noticias, si no que -con mayor énfasis- a aquellos que limitan la continuidad del sistema. Escucharía constantemente a los residentes y la naturaleza en los destinos.
  5. Valorar las relaciones más débiles: Humboldt entiende que la supervivencia del sistema depende de las relaciones entre los elementos que lo componen. En su agenda de reuniones tendría prioridad fortalecer las relaciones con los elementos del sistema cuyas interacciones son débiles. Entiende que ahí yace la clave para la resiliencia y la sostenibilidad.
  6. Los bordes son valiosos: Sabe que los bordes del sistema son extremadamente ricos en diversidad, ahí es donde existe interacción con otros sistemas. Sería normal ver reuniones entre organizaciones de turismo y otras actividades económicas, aprendiendo mutuamente de soluciones a problemas complejos.
  7. Sentir el destino: Humboldt no se sentaría en su escritorio todo el día. Tal como no esperaba en su casa en Berlín a que las noticias llegaran a él. Sería él mismo, quien recorriendo en terreno constantemente, percibiría emociones y sutilezas que sólo una visita a terreno puede entregar: “Necesitamos ocupar nuestras emociones e imaginación para entender la naturaleza”.

Este juego intelectual rescata una visión olvidada en la gestión de los destinos turísticos. Salvo unas pocas excepciones a nivel global, la visión sistémica ha sido excluida de la conversación y de la metodología para tomar decisiones y dar solución a problemas complejos. Quizá -aún siendo sólo un juego- rescatar la metodología de un personaje de curiosidad infinita puede ser justamente lo que necesita una actividad que se ha visto afectada por su propio éxito al desconocer todos los elementos que interactúan en su desarrollo.

Alexander Von Humboldt, vería los destinos turísticos como sistemas, como una red de interconexiones, interrelacionadas e interdependientes entre si, como un organismo vivo, cuya totalidad es más que la suma de las partes y sus fenómenos sólo se entienden en relación al contexto y no de manera aislada. Sería parte de una gestión donde tanto beneficios como costos son medidos constantemente y las voces no sólo de los visitantes, si no que de los residentes y la naturaleza tienen inconmensurable valor, pues ellas son la base de la actividad turística y su bienestar definirá la subsistencia presente y futura de la actividad.

Promovemos una gestión turística que ponga en el centro el buen vivir de los territorios.

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